El durazno florece en primavera y se cosecha en verano, y puede definirse como una fruta sana, dulce y jugosa, es así que sus características nos invitan a degustarlo sin lugar a dudas.
No solo es un manjar sino que además posee propiedades nutritivas, ya que tiene bajas calorías, y aporta gran cantidad de vitaminas y minerales. Además al ser refrescante, es ideal para incorporar en preparaciones como postres, licuados y mermeladas.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recomienda la ingesta de esta fruta de nuestra producción nacional, cuyo cultivo se controla en cuanto a sanidad, inocuidad y calidad. Las normas elaboradas por el organismo sobre buenas prácticas agrícolas e higiene para frutas y hortalizas favorecen que este producto inocuo – cultivado en forma segura, cuidando el ambiente y la salud de los trabajadores – llegue a personas consumidoras alrededor del mundo.